Hacia un gran futuro con la gran Tierra

La "Greater Earth" es la visión de una tierra ampliada, desarrollada y poblada por una humanidad más grande y políticamente unida. Como proyecto para el tercer milenio, ofrece una perspectiva realista para la llamada conquista del espacio. Después de una época de éxito en el uso del espacio cercano a la Tierra, la colonización de todo nuestro sistema solar sería posible y la penetración en el espacio interestelar concebible. Esto haría posible que la especie humana sobreviviera en un futuro lejano. Pero primero nuestra supervivencia tendría que estar asegurada en un futuro próximo. Para ello se está discutiendo la posibilidad de una Unión Mundial democrática de las Naciones Unidas.

 

Cuando leí la novela "2061 Odyssee III" de Arthur C. Clarke hace algún tiempo, recordé que en muchas historias de ciencia ficción se da por sentada la unificación política de la humanidad. En su novela "La última generación", Clarke hizo que los extraterrestres obligaran a la gente a elegir un gobierno mundial y a lograr la paz mundial. Como en la mayoría de estos géneros, las fantasías esotéricas prevalecieron. Hoy en día circulan bastantes visiones de horror, que ya ven a la humanidad rodeada de extraterrestres, que quieren poner al planeta tierra bajo su control total por medio de un "Nuevo Orden Mundial". Los creyentes en OVNIS propagan una "Federación Galáctica de Luz" para salvar el planeta. Para los narradores, es un negocio lucrativo.

Pero sobre todo en la ciencia ficción hay interesantes juegos de pensamiento para ideas futuras, lejos de cualquier irracionalidad, siempre y cuando se observen las leyes de la naturaleza. En su obra de 1968 "A new era is dawning - electronics and space travel are changing the world" Arthur C. Clarke - menos como autor de ciencia ficción, más como físico - desarrolló visiones para el futuro de la humanidad. Podría ser un gran futuro.

De la Gran Historia al Gran Futuro

Así como una "Gran Historia" podría sentar las bases emocionales para la posterior unificación política de nuestro mundo, la idea de un "Gran Futuro" como fuerza motriz para un mundo mejor también sería muy útil. No se trataría sólo de preservar la idoneidad de nuestro planeta para la vida mediante la protección de la biosfera. También se trataría de cambiar la tierra para que esta protección sea factible y efectiva sin que los humanos tengamos que volver a la Edad de Piedra.

Pero, ¿cómo se puede cambiar un planeta como la Tierra? De todos modos, los cambios ocurren todo el tiempo, actualmente en un sentido negativo, por ejemplo, debido al cambio climático. Incluso los fenómenos naturales como los terremotos y las erupciones volcánicas provocan cambios graves, por no hablar de los peligros de los impactos de los meteoritos. La solución es ampliar el planeta. Eso suena extraño al principio, pero es una lógica muy convincente. El espacio cercano a la Tierra debe ser incluido en lo que llamamos Tierra.

"Gran Futuro" por una "Gran Tierra"

La llamada conquista del espacio suele verse como personas que viajan a planetas lejanos para colonizarlos. No hay nada en contra de la exploración de nuestro sistema solar y más allá, pero para el uso práctico del espacio hay objetivos más realistas, sobre todo más cercanos. El artista Arthur Woods, que vive en Suiza, nos muestra una nueva perspectiva de nuestro planeta con su concepto de una "Tierra más grande".

Imaginen las posibilidades que resultarían. La mayoría de las actividades humanas que agobian el ecosistema de la Tierra podrían ser subcontratadas. Hay más que suficientes materias primas en el espacio cercano a la tierra y el sol proporciona una energía inagotable. El peso no juega prácticamente ningún papel en la ingravidez del espacio. Se podrían construir enormes fábricas y asentamientos espaciales de dimensiones gigantescas en los que la gente pudiera vivir permanentemente en condiciones similares a las de la Tierra. En esta oportunidad, proteger la tierra de los impactos de los asteroides sería rutinario y aportaría fuentes adicionales de materias primas. Las expediciones a otros espacios tendrían bases sólidas a su disposición.

 

Por supuesto, esto suena utópico, pero el uso del espacio cercano a la Tierra ya es una realidad. Sin los satélites en órbita, muchas cosas no serían posibles -especialmente en la comunicación global-, que ya es una norma técnica en la actualidad. Pero también existe un gran peligro aquí: los residuos espaciales resultantes podrían encerrarnos en este planeta. El efecto Kessler haría prácticamente imposible su uso, así como las misiones espaciales, durante un período de tiempo imprevisible. Toda la infraestructura técnica se rompería con el tiempo. Hay una necesidad urgente de actuar en este sentido. El transporte a la órbita de la Tierra también tendría que ser fundamentalmente diferente. Esto ya no puede lograrse con cohetes. Los futuros viajes espaciales requieren soluciones diferentes. Científicos y técnicos están trabajando en ello. Se trata de proyectos gigantescos que requieren un grado sin precedentes de cooperación multilateral, pero que siguen siendo más baratos que cualquier guerra.

Otra vez mucha utopía, uno asume la irracionalidad de las masas y la estrechez de miras de la mayoría de sus líderes políticos. Pero el desarrollo de la razón no se detiene. La Gran Historia continúa y esperamos que continúe en un Gran Futuro. Hoy hay que fijar el rumbo para ello. Las empresas espaciales privadas ya están trabajando en planes concretos para el uso del espacio cercano a la Tierra, por ejemplo, mediante la extracción de asteroides. Pero es absolutamente necesario regular todo lo que es político mundial, de lo contrario se producirá una competencia superflua e inevitablemente conducirá a la militarización del espacio.

Por eso, como mundialistas, estamos comprometidos con la unificación política de la humanidad en una unión mundial democrática a más tardar a finales de este siglo y hacemos un llamamiento a todos los pueblos para que apoyen este objetivo en la medida de lo posible. Si crees que vale la pena esforzarse por algo, tienes que quererlo, incluso si la meta va más allá de tu propia vida. Los niños nacidos en los próximos 10 a 15 años forman la generación que se enfrenta masivamente a los problemas y desafíos del futuro. Llevarán la carga principal de guiar a la humanidad hacia un futuro mejor. Nuestra tarea hoy es hacer el trabajo preparatorio necesario.

Por una tierra más grande en un futuro mejor para la humanidad unida.